Primera infancia · 2016-11-24 · Alejandra Alvarado

El cólico del lactante es un padecimiento que afecta a aproximadamente un 40% de los bebés recién nacidos durante sus primeros meses de vida, produciéndoles contracciones y dolor abdominal y fuerte incidencia de gases que les genera molestias e hinchazón. Debido a ello, los pequeños responden a estos síntomas mediante un llanto intenso que comúnmente se da luego de haber sido alimentados y que puede durar entre dos a tres horas, afectando no sólo a su salud sino también a la tranquilidad de sus padres, quienes muchas veces no saben cómo enfrentar estos episodios.

En primer lugar, es necesario acudir al pediatría, quien podrá descartar que la causa del llanto de tu bebé sea otra enfermedad y no los cólicos que suponías lo estaban aquejando, dado que pueden existir múltiples razones para que un bebé no se sienta a gusto, que pueden ir desde tener hambre hasta patologías más complicadas de tratar y que, en caso de existir, deben detectarse lo antes posible.

En tanto, los síntomas de los cólicos no sólo tienen relación con el ya mencionado llanto, sino que también incluyen dificultades para conciliar el sueño, estreñimiento o dificultad para eliminar las heces, vientre duro y contracción de sus extremidades debido al dolor que los aqueja. Por otra parte, entre sus causas suelen mencionarse el exceso de alimentación o la intolerancia a estos. De todos modos, cualquier niño puede padecerlo y lo más importante es enfrentarlos de forma tal de aliviar este momento de dolor a tan temprana edad.

Alguna de las formas de evitar su aparición son, en primer lugar, aquellas relativas a la alimentación de la madre que está amamantando. Por ello, se debe evitar consumir medicamentos mientras se alimenta de forma natural al niño, sí como el consumo de estimulantes como la cafeína y, además, productos que pueden ser producto de alergias, entre los que destacan la leche y los frutos secos.

Por otro lado, en lo relativo al bebé, es necesario que se le contenga lo más posible, utilizando para ello métodos que puedan disminuir el dolor que los aqueja. Intenta tomarlo en brazos envuelto en una manta y acércalo a tu cuerpo para que el contacto con tu piel y tu calor lo calme un poco. Mientras tanto, puedes intentar mecerlo para tranquilizarlo rápidamente.

Asimismo, una buena idea es tomarlo en posición vertical apoyado en tu hombro e intentar que elimine los gases que lo mantienen hinchado. Esto puede servir si además se le suma el uso de chupete, pese a que este es bastante controvertido ya que puede producir dependencia y problemas dentales en el futuro por lo que, si decides utilizarlo, debes pensarlo muy bien y considerar los pro y contra de esta forma de calmarlo.

Finalmente, debes mantener la calma, ya que esta es la mejor forma de enfrentas este padecimiento y darle a tu bebé la seguridad y cuidados necesarios para sobrellevarlos. Asimismo, no es necesario que te preocupes en exceso, ya que gran parte de los bebés superan sus cólicos entre el tercer y cuarto mes de vida, una vez que su sistema digestivo está más preparado para la alimentación recibida fuera del vientre materno.