Primera infancia · 2016-12-24 · Alejandra Alvarado

Los beneficios que le entrega a tu hijo el ser alimentado únicamente con leche materna durante los primeros meses de su vida son ampliamente conocidos y difundidos desde tiempos inmemoriales. Por ello, si estás a punto de tener a tu bebé o ya ha nacido, queremos presentarte una serie de consejos que debes considerar para hacer de esta forma de nutrición algo sano y seguro no sólo para tu hijo, sino que también para tu salud tanto física como mental.

En primer lugar, el factor emocional es sumamente importante para lograr una conexión con tu bebé a la hora de darle pecho. Debes estar en una postura cómoda y tranquila para que sea una experiencia beneficiosa para ambos. Del mismo modo, no es necesario que te agobies en caso que no estés produciendo la cantidad de leche necesaria para alimentarlo, ya que existen formas de secretar más de esta sustancia en caso que sea necesario. Lo primordial es que te encuentres tranquila y le transmitas seguridad a tu bebé en todo momento.

Para darle de mamar a tu hijo, es necesario que estés cerca de él y le acerques el pecho a la boca, apretándolo firme pero suavemente a fin de evitarle dolores innecesarios. Una vez que él haya tomado el pecho, debes dejar de presionarlo y dejar que realice por su cuenta el proceso de succión. Intenta darle leche hasta que se encuentre satisfecho y no pida más, pero si ello no te es posible debido a una baja producción de este alimento, considera incluir leches artificiales para entregarle los nutrientes que necesita en los primeros momentos de su vida.

Por otra parte, es necesario mantener una higiene estricta de tus pechos y, especialmente del área del pezón, que es la que más se ve afectada con la succión que realiza tu hijo o hija. Si ellos comienzan a resecarse, aplica vaselina sobre ellos entre amamantamientos y verás como evitas que se agrieten y generen dolorosas heridas.

En tanto, y tal como lo hiciste durante el embarazo, debes mantener hábitos saludables de alimentación para producir leche de mejor calidad que logre satisfacer a tu bebé. Evita lo más posibles alimentos de sabor muy fuerte y, asimismo, recude al máximo la ingesta de alcohol y tabaco, sustancias que podrían incidir negativamente en la nutrición completa que tu hijo debe recibir.

Tal como te hemos mencionado, lo importante es que consideres que el proceso de amamantamiento no sólo alimenta físicamente a tu bebé sino que también crea lazos contigo que serán de gran ayuda para su desarrollo emocional y cognitivo. Por este motivo, intenta ver a la lactancia natural más que como una carga que debes soportar por tu cuenta como un acto beneficioso para ambas partes. Asimismo, no es necesario que estés todo el día con tu hijo para amamantarlo, dado que existen una serie de implementos que te ayudan a sacar la leche de tus pechos y guardarla para más adelante o bien para cuando debas ir a trabajar o dejarlo al cuidado de otra persona. Lo importante es desarrollar una rutina que te beneficie y te haga sentir segura de la forma en la que estás lidiando con la gran tarea de ser madre.