Primer trimestre · 2016-12-03 · Alejandra Alvarado

Uno de los temas más importantes durante el embarazo es mantener una vida saludable. Dentro de este ítem, es fundamental poseer una dieta balanceada que no sólo cumpla con los requerimientos nutritivos para ti y tu bebé, sino que también que no se exceda en la cantidad de alimentos a consumir.

En primer lugar, muchas personas tienen la idea errada sobre que una futura mamá “debe comer por dos”. Ello es completamente falso, dado que seguir este consejo un tanto anacrónico generará un sobrepeso que podría afectar no sólo tu autoestima, sino que la salud a futuro de tu hijo o hija una vez nacido. Lamentablemente, aún no se conoce a ciencia cierta la totalidad de peligros que ello pudiera generar en tu bebé, pero se cree que podría incidir en las posibilidades que padezca obesidad o diabetes una vez en su vida adulta.

En este sentido, lo importante no es comer más, sino que hacerlo prefiriendo una mejor calidad que gran cantidad de alimentos. Lo importante es que prefieras alimentos no procesados, poniendo énfasis en la cantidad de cereales y pan integral que consumes. Asimismo, prefiere las grasas conocidas como “saludables”, tales como aquellas presentes en el aceite de oliva y los frutos secos. Por otro lado, si consumes carne, prefiere aquella que sea magra y cocínala al vapor o a la plancha, para luego acompañarla de un surtido de verduras a tu elección.

Por otra parte, debes mantenerte siempre hidratada, optando por beber agua y bebidas no azucaradas ni gaseosas, puesto que su contenido calórico es alto y podrían incidir en la forma en que tu bebé absorbe los nutrientes que le estás entregando a través de la placenta. Debes considerar que, sin importar cómo te alimentes, el organismo de tu hijo está constantemente necesitando cumplir con sus requerimientos de vitaminas y toda clase de sustancias beneficiosas para su desarrollo, por lo que si tu dieta es baja en esta clase de elementos tu cuerpo se debilitará por la falta de energía que produce el no contar con una cantidad adecuada de ellos a la hora de elegir qué alimentos consumirás.

Por otro lado, debes abstenerte por completo del consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco, puesto que ellos debilitan el crecimiento adecuado de tu hijo y podrían generarle patologías derivadas del bajo peso que podría tener a la hora de nacer, debido a la precaria absorción de nutrientes, así como de la falta de oxígeno derivada de la existencia de una alta cantidad de monóxido de carbono en la sangre en caso que fumes mientras estés embarazada.

Finalmente, si sigues una dieta especial como por ejemplo la vegetariana o vegana, debes consultarle a tu médico apenas te enteres de tu embarazo acerca de los cuidados extra que debes tener para mantener tu estilo de vida sin afectar la salud de tu bebé. Asimismo, no le tengas miedo excesivo a subir de peso. Lo normal es aumentar unos 400 o 500 gramos por semana desde el segundo trimestre de la gestación, así que si te mantienes dentro de esos parámetros de seguro tendrás un embarazo tranquilo y un parto sin complicaciones.